Reglamento Ómnibus de la UE: por qué el calendario de la UE en materia de sostenibilidad no es tan relevante como parece

¿Qué opina usted cuando en una reunión se retrasa el inicio para esperar a los que llegan tarde? ¿No se está penalizando con ese aplazamiento a quienes fueron puntuales? En lo que respecta a los nuevos marcos regulatorios para las empresas, aplazar (total o parcialmente) parece ser lo habitual. La UE lo está debatiendo actualmente en relación con el reporting de sostenibilidad (CSRD) y las cadenas de suministro (CS3D). En el pasado, por ejemplo, se aplazó la implantación del sistema de pagos armonizado a nivel europeo (IBAN, BIC, etc.). Esto último ocurrió en 2014 y se consideraba impensable, pero quedó demostrado que la inmensa mayoría de las empresas alemanas, sencillamente, habían empezado demasiado tarde a adaptar sus sistemas informáticos y procesos. Y los puntuales, ¿qué hicieron mientras tanto?

Mejoraron su liquidez antes que los demás

La respuesta: se beneficiaron de su papel pionero y disfrutaron de ventajas económicas tangibles antes que los rezagados, porque en 2014 no solo se introdujeron los números de cuenta que utilizamos hoy en día, sino también una aceleración asociada en las transferencias de dinero hacia el nivel que conocemos actualmente. Algo inimaginable hoy: hasta 2014, había que esperar días para recibir el dinero de cada transferencia —incluso entre cuentas de la propia empresa—, lo que exigía mantener permanentemente unos colchones financieros descomunales.

Cuantificar los consumos (y las ventajas financieras)

¿Y los puntuales en materia de informes de sostenibilidad? Tomemos como ejemplo a una empresa pionera del Reino Unido en el segmento inmobiliario comercial, que ya en la década de 2000 comenzó a reportar sobre criterios de sostenibilidad definidos internamente y, por tanto, estuvo en condiciones de cuantificar sus consumos de forma adecuadamente comparable (Alcance 1, 2 y 3, etc.) mucho antes que el resto. Al igual que los pioneros del IBAN, esta empresa inmobiliaria pudo recoger beneficios financieros tangibles antes que sus competidores. Veamos, por ejemplo, los datos de 2021:

  • Se ahorraron 2,5 millones de libras en costes energéticos gracias a modernos sistemas de medición en tiempo real. A modo de comparación: las inversiones en medidas de eficiencia energética en el mismo periodo ascendieron a tan solo 1,5 millones de libras.
  • Los costes de consumo de agua se redujeron un 28 % y los de gestión del agua, un 90 %.
  • Los ingresos procedentes de energías renovables aumentaron un 26 %.

Rezagados sin datos para tomar decisiones con transparencia

Para contextualizar: en ese mismo año (2021), la mayoría de las empresas inmobiliarias, especialmente en el ámbito germanoparlante, aún eran incapaces de aportar un solo indicador económico en su informe de sostenibilidad. Probablemente porque a la mayoría de las empresas les faltaban datos como base transparente para tomar decisiones de inversión eficientes orientadas a reducir costes y aumentar ingresos. Es bien sabido que la recopilación de datos a nivel de activo constituía en aquel momento uno de los mayores obstáculos para los propietarios y sus gestores de activos. Y sigue siéndolo hoy en día, sobre todo en lo referente a los datos de los ocupantes. Si tiene dudas, consúltenos: podemos encargarnos desde fuera y aliviarle esa carga, al igual que con el propio informe de sostenibilidad.

Conclusión y perspectivas

En definitiva: quien no empieza a medir, tampoco puede mejorar. Y eso, a su vez, significa que se sigue esperando —aunque pueda sonar polémico— a unos ahorros que otros, como se ha descrito más arriba, posiblemente llevan años acumulando. Que no se malinterprete: todos queremos que las empresas puedan centrarse en su negocio principal en lugar de verse asfixiadas por un exceso de regulación y obligaciones de reporte. Sin embargo, el trabajo de base que implica el informe de sostenibilidad está más cerca del negocio principal de lo que muchos creen, y por eso es una tarea que solo a primera vista parece que se puede postergar. A segunda vista, en retrospectiva, uno se da cuenta: resulta increíble, inimaginable, todo lo que de repente fue posible.