06 de agosto de 2024

La economía circular: requisitos normativos y oportunidades de creación de valor

Ante los crecientes problemas medioambientales y el agotamiento de los recursos naturales, empresas de todo el mundo están replanteándose sus modelos operativos tradicionales. El enfoque lineal de «extraer, fabricar, desechar», que ha dominado el panorama industrial durante siglos, se reconoce cada vez más como insostenible. Aquí es donde entra en juego la economía circular: un concepto transformador que promete redefinir la forma en que las empresas operan, innovan y crecen.
En una economía circular, los sistemas y productos se diseñan para eliminar el concepto de residuo, de modo que todos los materiales puedan recuperarse y reutilizarse con el mayor valor posible en todo momento. Este cambio de paradigma no solo aborda problemas medioambientales acuciantes, sino que también ofrece importantes oportunidades económicas. Para las empresas, la adopción exitosa de prácticas de economía circular puede traducirse en un ahorro significativo de costes, nuevas fuentes de ingresos y ventajas competitivas. En esta entrada del blog se analizan los retos y oportunidades asociados a la economía circular, con especial atención al cumplimiento normativo, las oportunidades de negocio y la medición del rendimiento en materia de circularidad.

El descenso de los niveles globales de circularidad exige una transición urgente hacia la economía circular

A pesar del aumento de debates, discusiones y publicaciones sobre economía circular en los últimos cinco años, la circularidad global está en retroceso. El Circularity Gap Report revela que la proporción de materias primas secundarias consumidas por la economía mundial ha descendido del 9,1 % en 2018 al 7,2 % en 2023, lo que supone una caída del 21 %. Al mismo tiempo, el consumo de materiales sigue en aumento: en los últimos seis años, la humanidad ha consumido más de medio billón de toneladas de materiales, cifra que se aproxima a la del conjunto del siglo XX. Esta discrepancia pone de manifiesto que los esfuerzos globales actuales en materia de circularidad no logran seguir el ritmo del crecimiento general del consumo de materiales. Esto no solo pone en riesgo la estabilidad de los ecosistemas mundiales, sino que también dificulta la consecución de los objetivos de reducción de emisiones establecidos en el Acuerdo de París, ya que el 45 % de las emisiones globales procede de actividades industriales, agrícolas y de uso del suelo que no pueden abordarse únicamente mediante la transición energética. Por tanto, mejorar la circularidad resulta fundamental para hacer frente a numerosos retos globales de sostenibilidad [1].

Aumento de los requisitos normativos en materia de economía circular

En 2020, la Comisión Europea adoptó el Plan de Acción para la Economía Circular (CEAP), poniendo en marcha la introducción de 54 medidas legislativas y voluntarias para impulsar la economía circular en toda Europa. Estas medidas abarcan diversos ámbitos, entre ellos los envases y el uso de materias primas críticas. La figura 1 muestra algunos de los actos legislativos adoptados recientemente en el marco del CEAP. Para garantizar su cumplimiento, las empresas deben comprender estas obligaciones legales y adaptar en consecuencia sus prácticas empresariales.

Asimismo, los requisitos de reporting de la UE establecidos en la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD) y la Taxonomía de la UE exigen a las empresas que informen específicamente sobre economía circular. La Taxonomía de la UE requiere la divulgación de determinadas medidas de circularidad aplicadas en actividades económicas específicas, mientras que la CSRD obliga a las empresas a revelar sus políticas, medidas y objetivos en materia de economía circular cuando esta constituya un aspecto material para su modelo de negocio o cadena de valor. Además, la CSRD exige a las empresas informar a nivel corporativo sobre sus flujos de entrada y salida de materiales. Mientras que la medición de las salidas de materiales (residuos) es un indicador habitual en las operaciones empresariales actuales, el seguimiento de las entradas de materiales (tipo, peso, etc.) representa un reto considerable para muchas empresas.

Aprovechamiento de oportunidades de negocio mediante medidas de economía circular

Si bien las empresas deben cumplir los requisitos normativos establecidos por las autoridades europeas y nacionales, conviene que también se centren en las oportunidades de negocio que genera una mayor circularidad. Prácticas como la extensión de la vida útil de los productos, la reutilización y la recuperación de materiales ofrecen beneficios significativos, entre ellos una menor dependencia de los recursos, una mayor eficiencia en su uso y crecimiento de los ingresos a través de nuevas oportunidades de negocio. Un estudio exhaustivo de McKinsey & Company y la Fundación Ellen MacArthur concluyó que la aplicación generalizada de medidas de economía circular en diversos sectores podría incrementar la productividad de los recursos en Europa en un 3 % de aquí a 2030 y generar un ahorro anual de costes de 600 000 millones de euros [2]. En la misma línea, una encuesta de Bain & Company reveló que los directivos prevén un aumento del 20 % en la proporción de ingresos procedentes de la economía circular entre 2021 y 2030 [3].
Para materializar estos beneficios, las empresas deben replantearse el uso que hacen de los materiales e integrar la circularidad de forma estratégica en sus modelos de negocio. Aunque la incorporación de principios de economía circular en las operaciones existentes puede aportar beneficios a través de la reducción del consumo de materiales, el verdadero potencial de creación de valor reside en la exploración de nuevos modelos de negocio. Estas adaptaciones pueden traducirse en reducciones significativas de costes, una menor dependencia de los recursos y el desarrollo de modelos de negocio orientados a la circularidad que abran nuevas fuentes de ingresos. Ejemplos de ello son los modelos «como servicio» (as-a-service), los servicios de recuperación activa de materiales y los mercados de productos de segunda mano. La figura 2 presenta los principios de economía circular establecidos en el marco 9R y los vincula con opciones de transformación del modelo de negocio.

Medición del rendimiento circular

Para gestionar y realizar un seguimiento eficaz del rendimiento en circularidad, las empresas deben establecer mecanismos adecuados de medición del rendimiento a nivel corporativo. Esto permite definir objetivos de circularidad con indicadores clave de rendimiento (KPI) alineados. Además, contar con mecanismos eficaces de medición de la circularidad resulta esencial para cumplir con las obligaciones de reporting establecidas en la CSRD.
La medición de la circularidad puede realizarse a distintos niveles e incluir métricas como indicadores de circularidad material, huella de gases de efecto invernadero, eficiencia en el uso de recursos y reducción de residuos. Numerosas organizaciones, como la Fundación Ellen MacArthur, el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) y Circle Economy, han desarrollado una amplia variedad de indicadores. Las empresas deben seleccionar de entre estos marcos los indicadores más adecuados para sus necesidades específicas de gestión e información en materia de economía circular. Esto constituye actualmente un reto importante para muchas organizaciones, que aún se encuentran en las fases iniciales de su transición hacia la circularidad.

Fuentes:
[1] https://www.ellenmacarthurfoundation.org/topics/climate/overview
[2] https://www.mckinsey.com/capabilities/sustainability/our-insights/growth-within-a-circular-economy-vision-for-a-competitive-europe
[3] https://www.bain.com/insights/the-future-is-circular-how-companies-can-prepare-to-grow-in-a-changed-world-ceo-sustainability-guide-2023/