Guía práctica sobre las directrices finales de la ABE en materia de gestión del riesgo ASG: una nueva era para las entidades financieras de la UE
Los riesgos medioambientales, sociales y de gobernanza (ASG) se reconocen cada vez más como factores determinantes a la hora de evaluar la solidez y la resiliencia de las entidades financieras. Estos riesgos se derivan del cambio climático y la degradación del medio ambiente, de cuestiones sociales como la desigualdad o los derechos laborales, y de fallos de gobernanza como la corrupción o una supervisión deficiente.
No obstante, los riesgos ASG no solo ponen en peligro la reputación, sino que también pueden socavar la estabilidad de entidades enteras. Pensemos en catástrofes climáticas que deterioran el valor de las garantías, en conflictos sociales que afectan a la continuidad del negocio o en fallos de gobernanza que desembocan en litigios y sanciones regulatorias. Si no se gestionan adecuadamente, estos riesgos pueden traducirse en pérdidas financieras reales, un deterioro de la calificación crediticia y amenazas a largo plazo tanto para los bancos como para sus clientes.
Como respuesta, la Autoridad Bancaria Europea (ABE) publicó el 9 de enero de 2025 sus directrices definitivas sobre la gestión de los riesgos relacionados con los factores medioambientales, sociales y de gobernanza (ASG). Estas directrices suponen un avance significativo en la integración de los aspectos ASG en los marcos de gestión de riesgos de las entidades financieras de la UE, están alineadas con la Directiva de Requisitos de Capital VI (CRD VI) y respaldan los objetivos de sostenibilidad más amplios de la UE.
¿Cuándo entran en vigor las nuevas normas?
Para la mayoría de las entidades, las directrices serán de aplicación a partir del 11 de enero de 2026. Dada la diversidad de las entidades financieras, la ABE permite una aplicación proporcional de las directrices. Las entidades pequeñas y no complejas (SNCI, por sus siglas en inglés) dispondrán de un plazo ampliado, de modo que las directrices no les serán de aplicación hasta el 11 de enero de 2027.
Además, las SNCI podrán emplear enfoques simplificados a la hora de aplicar los requisitos. Esto implica que pueden utilizar metodologías menos detalladas, simplificar sus evaluaciones de materialidad y reducir la carga informativa, siempre que su exposición a riesgos ASG y sus capacidades internas lo justifiquen.
Elementos clave de las directrices ASG de la ABE de un vistazo
1. Identificación y medición de los riesgos ASG y evaluación de la materialidad
Las directrices subrayan la importancia de realizar evaluaciones periódicas de materialidad para identificar y medir los riesgos ASG significativos. Las entidades deben garantizar una recopilación y un análisis de datos de alta calidad que respalden dichas evaluaciones y permitan tomar decisiones fundamentadas en materia de gestión de riesgos. La evaluación de los riesgos ASG exige información precisa y nuevos enfoques analíticos, como los análisis de escenarios.
2. Integración de los riesgos ASG en la gestión de riesgos
La ABE establece que las entidades deben incorporar los riesgos ASG en sus procesos y marcos generales de gestión de riesgos. Además de la identificación y medición, esto incluye la gestión y el seguimiento de los riesgos ASG en todas las categorías de riesgo tradicionales, como el riesgo de crédito, de mercado, operacional y reputacional.
3. Refuerzo de las estructuras de gobernanza
Las directrices destacan la importancia de contar con una gobernanza interna sólida. Las entidades deben definir con claridad las funciones y responsabilidades en materia de supervisión de los riesgos ASG, garantizar la participación activa del órgano de administración en las decisiones relacionadas con los factores ASG e integrar estos aspectos en el marco general de gobernanza de la entidad.
4. Elaboración de planes de transición prudentes
Las entidades están obligadas a formular planes de transición prudentes que establezcan estrategias para gestionar los riesgos financieros asociados a los factores ASG. Estos planes deben incluir hojas de ruta claras y objetivos con base científica, coherentes con el objetivo de la UE de alcanzar la neutralidad climática en 2050 y compatibles con el resto de la legislación comunitaria.
5. Reporting y seguimiento de los riesgos ASG
Se espera que las entidades desarrollen sistemas exhaustivos de información interna sobre los riesgos ASG. Esto incluye el establecimiento de métricas fiables, indicadores clave de riesgo (KRI) y mecanismos de seguimiento coherentes que respalden la toma de decisiones y fomenten la transparencia tanto en las comunicaciones internas como en las divulgaciones externas.
El efecto dominó: qué implican las directrices ASG de la ABE para los prestatarios
Aunque las directrices de la ABE sobre gestión del riesgo ASG van dirigidas principalmente a las entidades financieras, su impacto trasciende con creces el sector bancario. Los prestatarios —en particular las empresas y las pymes— deben prestar especial atención por varios motivos:
- Mayor escrutinio ASG en las decisiones crediticias
Los bancos evaluarán ahora los riesgos ASG como parte esencial de sus análisis de solvencia. Esto significa que los prestatarios con prácticas ASG deficientes o una elevada exposición a riesgos ASG podrían enfrentarse a condiciones crediticias más estrictas, mayores costes de capital o incluso restricciones en el acceso a la financiación.
- Necesidad de una mayor transparencia
Dado que los bancos están obligados a informar sobre los riesgos ASG y a explicar cómo los integran en su toma de decisiones, exigirán a sus clientes datos ASG más detallados y fiables. Los prestatarios deberán mejorar su información de sostenibilidad para satisfacer estas expectativas.
- Alineación con la planificación de la transición
Es posible que se solicite a los prestatarios, especialmente en sectores intensivos en carbono, que presenten sus propias estrategias de transición alineadas con los objetivos climáticos de la UE. Los bancos favorecerán cada vez más a aquellos clientes que puedan demostrar planes de transición creíbles orientados a la descarbonización y al crecimiento sostenible.
- Gestión de la reputación y de las relaciones
Un sólido desempeño en materia ASG puede mejorar la reputación de un prestatario y fortalecer sus relaciones con los bancos, que se encuentran sometidos a una presión regulatoria creciente para colaborar con clientes sostenibles. Quienes se adapten de forma temprana podrán convertirse en socios preferentes para productos financieros verdes y sostenibles.