Por qué y cómo deben responder las empresas ante los riesgos e impactos relacionados con la biodiversidad

Al repasar las noticias, es posible que haya notado que un tema ha acaparado mucha más atención de lo habitual. Ese tema es la biodiversidad.
Parte de esa atención se debe a un acuerdo histórico sobre biodiversidad alcanzado al término de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad COP15, presidida por China, que tuvo lugar en Montreal en diciembre de 2023. El acuerdo contempla detener e invertir la pérdida de naturaleza mediante la protección efectiva del 30 % del planeta y del 30 % de los ecosistemas degradados de aquí a 2030. Asimismo, las naciones más ricas se han comprometido a destinar 30.000 millones de dólares anuales a los países más pobres para apoyar sus esfuerzos de protección y restauración de la biodiversidad hasta 2030 [1] .

No obstante, es importante subrayar que estos avances políticos no han surgido de forma aislada, sino que son el resultado de investigaciones académicas e iniciativas privadas que han puesto de manifiesto los riesgos que la degradación continuada de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad suponen para la economía mundial.

Ante el cambiante panorama político y el consenso internacional en torno a la mejora de la protección de la biodiversidad, resulta imperativo que las instituciones financieras y las empresas incorporen la biodiversidad a su agenda e integren esta cuestión en sus decisiones financieras del día a día.
Esta entrada del blog profundiza en el tema de la biodiversidad y analiza su creciente relevancia tanto en el contexto global como para las instituciones financieras y las empresas de la economía real. ¿Cómo gestionar los riesgos y aprovechar las oportunidades?
Biodiversidad: ¿por qué es importante?

Todos hemos oído, de una u otra forma, que el crecimiento de la población mundial y de nuestra economía ejerce una presión creciente sobre la naturaleza. A menudo lo asociamos con imágenes de la destrucción de la selva tropical, la sobrepesca o la caza excesiva, la agricultura intensiva o los océanos contaminados por residuos plásticos (lamentablemente, esta lista no es exhaustiva).

Afortunadamente, disponemos de datos que nos permiten hacer un seguimiento de la integridad de la biodiversidad a lo largo del tiempo, por ejemplo, midiendo el estado de la diversidad biológica a escala mundial a partir de las tendencias poblacionales de especies de vertebrados de hábitats terrestres, de agua dulce y marinos. El Índice Planeta Vivo (IPV) es uno de los indicadores más relevantes para medir el estado actual de la biodiversidad. En 2022, el índice incluía datos de casi 32.000 poblaciones de vertebrados de todo el mundo —mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios—. El conjunto de datos se actualiza y amplía de forma continua para incorporar más especies y hábitats a escala global.
Pese a la complejidad de la naturaleza, el impacto de las actividades humanas sobre el planeta puede resumirse en un solo gráfico. Entre 1970 y 2018, la biodiversidad intacta se redujo en un alarmante 69 %, con diferencias continentales que oscilan entre el 18 % en Europa y Asia Central y un escalofriante 94 % (!) en América Latina y Central.

La pérdida de biodiversidad no debería preocupar únicamente a los seguidores de David Attenborough, sino también a los directivos que desean gestionar de forma responsable los impactos, riesgos y oportunidades de sus organizaciones. Además, el declive de la biodiversidad debería inquietar a cualquier persona comprometida con la limitación del calentamiento global, ya que ambas cuestiones están indisolublemente ligadas y no pueden abordarse de manera eficaz por separado [2].

¿Cómo afecta esto a la economía?

Riesgo directo: dependencia de los servicios ecosistémicos

Como los últimos tres años han puesto dolorosamente de manifiesto, las economías no prosperan en un entorno de mercado marcado por las crisis, la volatilidad y la imprevisibilidad. La crisis de la biodiversidad tiene el potencial de agravar considerablemente estos problemas. Un estudio publicado por el Foro Económico Mundial (FEM) estima que 44 billones de dólares —es decir, la mitad del PIB mundial— se generan en sectores que dependen de la naturaleza, incluida la biodiversidad [3]. Esto sitúa la biodiversidad en el tercer puesto de la Encuesta de Percepción de Riesgos Mundiales 2022 del FEM [4].

En este punto, conviene explicar brevemente cómo se materializan en la práctica las pérdidas relacionadas con la biodiversidad:
La biodiversidad es esencial para las economías, ya que constituye la base de los servicios ecosistémicos imprescindibles para la agricultura, la pesca y el turismo, sectores que contribuyen de manera significativa al PIB y a la creación de empleo. Unos ecosistemas sanos también refuerzan la resiliencia frente al cambio climático y las catástrofes naturales, reducen las pérdidas económicas y garantizan la sostenibilidad a largo plazo. Además, la biodiversidad es fuente de materias primas, recursos medicinales y diversidad genética, e impulsa la innovación y el crecimiento económico. Sin embargo, con nuestro modelo económico actual, estamos deteriorando los activos de capital natural y, con ello, la base de unos servicios ecosistémicos de gran valor (véase la tabla a continuación).

Si bien estos impactos se evalúan a nivel macroeconómico, los efectos sectoriales pueden variar significativamente en cuanto a magnitud y factores de riesgo. En particular, los sectores de la alimentación, la agricultura y la construcción son los más expuestos a los impactos directos de la pérdida de biodiversidad.

Veamos algunos ejemplos para ilustrar cómo pueden materializarse los riesgos asociados a la biodiversidad:

  1. Un ejemplo relativamente sencillo es la pérdida de insectos, en particular de abejas, que desempeñan una función polinizadora esencial para la agricultura. Solo este servicio tiene un valor estimado de entre 195.000 y 387.000 millones de dólares al año [5].
  2. La biodiversidad reviste una importancia crucial para la investigación farmacéutica, ya que aproximadamente la mitad de todos los medicamentos modernos autorizados en los últimos 30 años se han desarrollado a partir de especies silvestres [6].
  3. El servicio ecosistémico de filtración del aire y el agua se ve amenazado por el declive de algas, animales, microorganismos y plantas (no) vasculares, lo que puede repercutir en diversos sectores [7].

Aunque las entidades financieras no suelen verse directamente afectadas por los riesgos relacionados con la biodiversidad, internalizan los riesgos indirectos asociados a sus activos. Dada su exposición, resulta comprensible que el sector financiero impulsara la agenda de protección de la biodiversidad durante la última COP15 [8].

Riesgos de transición – Reputación
Existe un número creciente de consumidores que toman decisiones conscientes sobre el impacto de sus compras en la biodiversidad. Un ejemplo ilustrativo es la mala reputación del aceite de palma, presente en numerosos productos, debido a su contribución a la destrucción de la selva tropical [9]. Si las empresas no controlan su impacto sobre la biodiversidad, pueden verse enfrentadas a una caída de las ventas como consecuencia de riesgos reputacionales capaces de dañar mercados enteros. Del mismo modo, una mala reputación por negligencia en materia de biodiversidad puede afectar a las instituciones financieras que en el futuro se fijen objetivos vinculados a la biodiversidad.

Riesgo de transición – Regulación
Si los riesgos anteriores no resultan suficientemente convincentes para un compromiso voluntario con la biodiversidad, las empresas (al menos en la UE) se verán pronto obligadas a ello por la normativa.

El legislador europeo ya ha reconocido esta importancia, razón por la cual la biodiversidad se ha incluido en el ESRS E4 [10] de la CSRD. Esta norma se aplica a todas las empresas de la UE con aproximadamente 250 o más empleados y exige las siguientes divulgaciones en materia de biodiversidad.

Una vez demostrada la relevancia de la gestión de la biodiversidad como cuestión económica y empresarial, queda por determinar qué pueden hacer las empresas para aprovechar las oportunidades y mitigar los riesgos asociados. Las actividades propias del «business as usual» contribuyen a la pérdida de naturaleza, por lo que resulta evidente la necesidad de transformar nuestra forma de hacer negocios.

Gestión de impactos, riesgos y oportunidades para la naturaleza: una hoja de ruta para las organizaciones
A medida que la biodiversidad atrae cada vez más atención y recursos, resulta difícil saber por dónde empezar ante la multitud de marcos, iniciativas, directrices, alianzas y coaliciones existentes.

Basándonos en nuestra experiencia en estrategia climática, hemos desarrollado un enfoque en cinco fases para una gestión eficaz de la biodiversidad y hemos categorizado las iniciativas más relevantes en función de su finalidad.

  1. Desarrollo de conocimiento y capacidades:
    Aunque los mecanismos del cambio climático son complejos, la contribución humana puede atribuirse al exceso de emisiones de CO2e. Por el contrario, determinar la contribución de una explotación individual a la pérdida de biodiversidad local requiere una comprensión más profunda del sistema y sus interdependencias. La métrica adecuada para evaluar el impacto puede variar en función del capital natural, los factores de presión y los servicios ecosistémicos implicados. Las empresas deben adquirir un conocimiento sólido del tema y reconocer en qué medida su cadena de valor depende de la naturaleza y la afecta.
  2. Medición:
    Se han desarrollado diversas herramientas y marcos para evaluar la dependencia de los servicios ecosistémicos y el capital natural, así como para cuantificar los riesgos e impactos resultantes. La elección del método depende de las características de cada organización, si bien Finance for Biodiversity ofrece una excelente panorámica de las herramientas disponibles actualmente [11].
  3. Fijación de objetivos:
    Los protocolos de fijación de objetivos, como el de la Science Based Targets Network (SBTN), proporcionan una infraestructura que fomenta la transparencia y la rendición de cuentas. Un punto de referencia recomendable sería establecer un objetivo alineado con la ambición regulatoria de la Estrategia de Biodiversidad de la UE 2030 [12]. Los objetivos deben ser medibles, aplicables, acotados en el tiempo y fundamentados en la mejor evidencia científica disponible.
  4. Plan de acción:
    Elabore un plan de acción que detalle cómo alcanzar el objetivo mediante acciones propias o a lo largo de la cadena de valor, así como a través del compromiso con las políticas públicas. Las acciones deben seguir un orden jerárquico: (a) evitar las acciones perjudiciales, (b) reducir las actividades nocivas existentes y (c) restaurar y regenerar los activos naturales afectados.
  5. Divulgación e información:
    Para anticiparse a las obligaciones de divulgación de la CSRD, inscríbase en el TNFD o en marcos voluntarios de divulgación comparables.

Conclusión
La biodiversidad es una cuestión clave cuya importancia seguirá creciendo en el futuro. Aunque al principio pueda resultar difícil de comprender, merece sin duda la pena desde la perspectiva del riesgo y la estrategia. Magnolia recomienda identificar en qué fase del camino hacia la biodiversidad se encuentra su organización y avanzar a partir de ahí. Manténgase al día en todas las fases, ya que se trata de un ámbito en constante evolución. Si la biodiversidad no puede abordarse internamente, Magnolia Consulting puede acompañarle en todas las etapas y, en particular, integrarla en sus esfuerzos actuales de estrategia de descarbonización.

Fuentes:
[1] https://www.cbd.int/article/cop15-cbd-press-release-final-19dec2022
[2] https://ec.europa.eu/research-and-innovation/en/horizon-magazine/climate-change-and-biodiversity-loss-should-be-tackled-together
[3] https://www.weforum.org/reports/nature-risk-rising-why-the-crisis-engulfing-nature-matters-for-business-and-the-economy/
[4] https://www3.weforum.org/docs/WEF_The_Global_Risks_Report_2022.pdf
[5] https://link.springer.com/article/10.1007/s12571-020-01043-w
[6] https://www.swissre.com/dam/jcr:a7fe3dca-c4d6-403b-961c-9fab1b2f0455/swiss-re-institute-expertise-publication-biodiversity-and-ecosystem-services.pdf
[7] https://encore.naturalcapital.finance/en/ecosystem_services/8
[8] https://www.unepfi.org/themes/ecosystems/cop15statement/
[9] https://www.wwf.org.uk/updates/8-things-know-about-palm-oil
[10] https://www.efrag.org/Assets/Download?assetUrl=%2Fsites%2Fwebpublishing%2FSiteAssets%2F11%2520Draft%2520ESRS%2520E4%2520Biodiversity%2520and%2520ecosystems%2520November%25202022.pdf
[11] https://www.financeforbiodiversity.org/publications/overview-of-initiatives-for-financial-institutions/
[12] https://www.eea.europa.eu/policy-documents/eu-biodiversity-strategy-for-2030-1